viernes, 25 de mayo de 2012

Ay, patria mía

Nos pintaron durante toda la primaria a un pueblo que quería saber de que se trataba en las puertas del cabildo el 25 de mayo, mientras los simpáticos French y Beruti repartían cintitas celestes y blancas.
El pueblo eran unas 200 personas. Buenos Aires ya contaba con 40000 habitantes, siendo sólo 2300 españoles.
Los simpáticos French y Beruti, amigotes de Moreno y Belgrano, formaron un grupo llamados los chisperos, cuyo objetivo fue asustar con jinetes, fuego, armas y demás a los partidarios del virrey. Se dicen que eran buenos bebedores y mejor aún con el arcabuz y el cuchillo. Fueron sus hombres los que, montados en sus caballos, impedían el paso al cabildo a cualquiera que no fuera partidario de la revolución. Para distinguir unos de otros, saquean una tienda de la Recova, llevándose un rollo de tela blanca que le prenden a los partidarios de la revolución al pecho (no el rollo entero, entiéndase, sólo una tirita).
Adentro nadie se ponía de acuerdo, o llegaron a un acuerdo tipo Cristina/Cobos, bah.
Saavedra era el presidente pero lo tenía a Moreno siempre en contra. Se odiaban abiertamente.
Moreno no dudaba en hacer pasar por las armas a cualquier opositor. Manda a Castelli, acompañado por French, a ejecutar a Liniers. Unos meses después de aquel Mayo revolucionario, Moreno ha hecho aprobar por unanimidad el Plan secreto de operaciones que recomienda el terror como método para destruir al enemigo emboscado.
Castelli escribe: "Nuestros asuntos van bien porque hay firmeza y si por desgracia hubiéramos aflojado estaríamos bajo tierra. Todo el Cabildo nos hacía más guerra que los tiranos mandones del virreinato"
En cambio escribe Saavedra en respuesta a una carta amenazante de Viamonte: "¿Consiste la felicidad en adoptar la más grosera e impolítica democracia? ¿Consiste en que los hombres impunemente hagan lo que su capricho e interés les sugieren? ¿Consiste en atropellar a todo europeo, apoderarse de sus bienes, matarlo, acabarlo y exterminarlo? ¿Consiste en llevar adelante el sistema de terror que principió a asomar? ¿Consiste en la libertad de religión y en decir con toda franqueza me cago en Dios y hago lo que quiero?".
De todas maneras, quiso el agua apagar tanto fuego - o quizás el propio Saavedra - y Moreno murió en alta mar en circunstancias dudosas.
Saavedra murió de viejo (69 años en aquella época era muchísimo).

Esto pasó hace doscientos dos años.
Y lamentablemente se repitió muchísimas veces más a lo largo de la historia, con otros nombres, otras caras y las mismas ansias de poder.


Y sin embargo, país, los que nos levantamos todas las mañanas a laburar sin esperar más que el sueldo que nos ganamos con el sudor de nuestra frente, los nos quedamos en vos porque no se nos ocurre que exista otra tierra que nos cobije, los que robamos tiempo que no tenemos para ir a ayudar a un comedor barrial, las Margaritas Barrientos, los Juan Carr, los que aún yéndose te llevan en el acento con orgullo, los que lagrimeamos con un tango, los que pese a todo creemos que la cosa va a cambiar, que tiene que cambiar y la seguimos remando, te amamos.





sábado, 19 de mayo de 2012

Francisco


Le pedí al Señor que me diera un amor.
Nunca pensé sería tan profundo.
Ya presentíamos que venías.
Ya te buscábamos.
Papá se había ido a trabajar temprano. Yo dormía. Ni bien me desperté corrí al baño y me hice un test de embarazo. Clavé la mirada en la tirita hasta que ví aparecer las dos rayas azules.
Primero lloré.
De felicidad, hijo.
Y después corrí a llamar a papá.
Naciste un martes. Llovía. Tardaste en nacer tanto tiempo, que yo - que había prohibido que te digan Pancho - empecé a decirte así desde ese día. Cuando te pusieron en mi pecho, me miraste con esos ojazos y no llorabas. Nos reconocimos de inmediato. Vos eras esa cosita que me pateaba y yo era la que te cantaba desde afuera. Te llevaron en una incubadora (locuras del pediatra) y tardaron en traerte conmigo. Hacía dos días que no dormía pero no podía parar de hablar y de reirme con todos los que iban a visitarnos. Era completamente feliz.
Siempre fuiste Pancho. Tu única exigencia era mirar una y otra vez la película de Tigger y El libro de la Selva. Con papá nos sabíamos los diálogos de memoria.
Hablabas poco y mal. Y cuando te ponías chinchudo, como buen taurino, decías "ompo todo yo, eh".
Ahora sos casi tan alto como yo. Ya el sobrenombre no te va. Peleas con tu hermano, salís con tus amigos y te da vergüenza si te beso cuando te dejo en la escuela.
Pero te seguís pasando a mi cama cada vez que hay tormenta fuerte.
Además, para mamá y papá, siempre vas a ser Panchito.
Felices 14 años, hijo.




jueves, 17 de mayo de 2012

Amores de morondanga VIII

Ella, inocente y crédula, lo besó a pesar de su aspecto verde y asqueroso. Desde ese día se la pasa croando en los charcos.

lunes, 14 de mayo de 2012

Reflexiones II

Los hombres a la hora de reconquistar a una mujer que perdieron, recurren al pedido de perdón, al arrepentimiento y lamentos cuasi bolivianos. Golpean sus pechos y juran que nunca más (al menos hasta mañana).
Las mujeres somos muchos más astutas (o malditas, dependiendo del punto de vista). Adoramos hacerlos sentir culpables, mostrarnos como sus víctimas, las pobrecitas, partirles el corazón al ver como lloramos desoladas por el dolor que nos causan.
Eso ya lo hacemos con nuestros hijos y lo repetimos después con el resto de los hombres que se crucen por nuestra vida (novios, maridos, profesores, amantes, padres y hasta el almacenero).

- Claro, el señorito no llama para avisar dónde está. Total, que importa que su madre esté acá, muerta de pánico, pensando que tuvo un accidente.

- Yo le juro que estudié, profesor. Es que me puse nerviosa y me olvidé de todo. Por favor, si mi padre se entera que desaprobé me mata. Tómeme la prueba mañana de nuevo, no sea así.

- Siempre la excusa de tu mujer, claro. Y yo acá, esperando todo el día una llamada tuya, pegada al teléfono como una idiota.

- Yo estudié, papi. Pero la yegua de matemática me tiene rabia. Siempre se la agarra conmigo.

- Le prometo que mañana le pago, Don Pepe. Es que mi patrón me debe el sueldo de marzo todavía. No sabe, me paga a cuentagotas. Yo pesito que junto, pesito que separo para pagar su cuenta, mire.

Y siempre, siempre, las lágrimas al borde de los ojos o la voz quebrada.

Si a una mujer el marido la encuentra con otro en la cama, la culpa seguro es del marido porque "me desatendías, todo el día trabajando, te olvidaste de mí, ya no me tratás como antes, me hacés sentir tan sola".

También documentaré con letras de canciones lo antedicho:

Vives con unas y con otras/y na se te importa de mi soledad;/sabes que tienes un hijo/y ni el apellido le vienes a dar./Eres mi vida y mi muerte,/te lo juro, compañero;/no debía de quererte,/no debía de quererte/y sin embargo te quiero.

Llora nene, llora nene, llora nene,/Cariño, bienvenido de nuevo a casa,/Ya sé que ella te dijo, cariño,/Ya sé que ella te dijo que te amaba mucho más que yo/Sí, lo único que sé es que ella te dejó/Y tú juras que no sabes por qué,/Pero sabes, cariño, que siempre, siempre estaré cerca.

Cuando estés cansado de tus vanidades, /cuando tengas frío y nadie te de calor, /cuando solo tengas sabanas vacías /o una compañía solo de ocasión./Y cuando estés solo y desesperado/tal vez escuchando aquella canción, /cuando estés vencido, cuando estés perdido, /te estaré esperando... /para amarte una vez más.

No lo he dado todo??/dando lo mejor de mi/Dandote todo lo que tenia /Todo y nada menos, /No lo hice bien?/Te he decepcionado??/Tal vez estas acostumbrado/a tenerme a tu alrededor/aun asi, como puedes alejarte asi/De todas mis lágrimas? /Va a ser un camino vacío, /Sin mí aqui.

Sabemos que la mayoría de los hombres son sensibles a la fragilidad y lágrimas femeninas. Ahora ¿queremos de vuelta al desgraciado? Noooooo. Queremos que sufra, queremos empañarle la felicidad, queremos que reviente. Seguro que cuando si vuelven, los mandamos al carajo. Si, si. Somos jodidas. Y qué.

domingo, 13 de mayo de 2012

Reflexiones

Se nos vienen cayendo los gurús, señores. Ya no podemos creer ni en la paz interior de Claudio María Domínguez.
¿Qué nos queda? ¿En quién confiar?, me pregunto atribulada.
Por eso he decidido abrir en este blog una nueva sección para la reflexión, para unir nuestros corazones en busca de LA VERDAD, LA CORDURA, EL CONOCIMIENTO INTERIOR.
Quizás suene pretencioso, lo sé. Pero confío, queridos míos, en vuestros criteriosos comentarios que harán que entre todos veamos la luz.
Comencemos cruzando las piernas en posición de flor de loto (si no te sale, como a mi, quedate sentado, nomas. No hay problema)
La primera duda que intentaremos disipar, a los efectos de generar una onda de reciprocidad amistosa entre hombres y mujeres, y así poder - por qué no - generar el día de mañana encuentros de paz y amor es:
- ¿Por qué lloran por la mujer que los dejó, si cuando estaban con ella no le daban ni cinco de bola? Resumiendo: ¿quién carajo entiende a los hombres?
Comprendo que en principio, muchos saltarán al grito de "¡Mentira!, Estamos frente a una mujer despechada, hermanos", incluso alguno intentará tirar abajo las destrezas sexuales de mi último amante.
Por eso, documentaré mis dichos recurriendo a letras de diversas canciones escritas por manos masculinas:

Yo no me dí cuenta de que te tenía/hasta el mismo día en que te perdí,/y vi claramente lo que te quería/ cuando ya no había remedio pa' mí.

Tu ilusión fue de cristal,/se rompió cuando partí/pues nunca, nunca más volví…/¡Qué amarga fue tu pena!/No te olvides de mi/de tu Gricel/me dijiste al besar/el cristo aquél/y hoy que vivo enloquecido/porque no te olvidé/ni te acuerdas de mí/Gricel, Gricel.

No supe comprender tu desesperación/y alegre me alejé en alas de otro amor.../¡Qué solo y triste me encontré/cuando me vi tan lejos/y mi engaño comprobé!

¿Dónde estás, para decirte/que hoy he vuelto arrepentido a buscar tu amor?

Ya estoy escuchando a algunos argumentar que estas son canciones viejas, que los hombres evolucionaron, blablabla. Vengamos más acá en el tiempo:

Lo siento si alguna vez te he herido/y no supe darme cuenta a tiempo/mientras soportabas en silencio/tal vez algún desprecio/tal vez no sirva de nada/el darme cuenta ahora/sólo importas tu ...

Ya no me llamas por teléfono, es la señal que todo acabo,/antes lo hacías, y siempre era yo quien te pedía que no./Desde ese día en que te abandone juraste volverías por mi/yo no quería y no volviste mas, y hoy te vengo a decir.../si estas contéstame, vamos atiéndeme/yo se que he sido un tonto y que, de ti me enamore.../y no lo supe ver...

Después me vienen con Freud, la histeria femenina y la mar en coche. Vamos, confiesen. Son muy gatos Floros, muchachos.
PORQUE SI VAMOS A REFLEXIONAR EN PAZ, HAY QUE SINCERARSE, CARAJO. OK? NO ME HAGAN CALENTAR.
Ahora si me despido. Que la fuerza los acompañe.
Namasté.




jueves, 10 de mayo de 2012

Anonymous









¿Por qué escribimos?

miércoles, 9 de mayo de 2012

Llueve

Llueve, amor.
¿Escuchás?
Las gotas quieren hablarnos, quieren poner música en nuestra ventana, en nuestro dormitorio.
Nos marcan el ritmo para que nuestras manos bailen sobre los cuerpos.
¿Podés sentirlo?
La humedad de la calle, de los techos, de tu cuerpo, amor.
Puedo palparla, olerla.
Nos pide que nos olvidemos de todo, que dejemos de lado reclamos y fastidios. Tan sólo amarnos, disfrutando el momento.


- Te olvidaste de llamar al techista, no? Si serás pelotudo. Mejor levantémonos y ayudame a correr el colchón que se va a empapar.