Se podía palpar la humedad.
Se percibía en el ambiente, mezclada con tu perfume.
Cálida, espesa, casi pesada.
Y vos la disfrutabas.
Sabías sumergirte y naufragar en ella.
Resistías con arte el oleaje que a veces la invadía.
Y te quedabas ahi
hasta el final
en que se convertía en lluvia.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Elogio a la cobardía

Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.
Silvio Rodriguez - Oleo de una mujer con sombrero.
Silvio Rodriguez - Oleo de una mujer con sombrero.
No vayas a ese bar.
No pases por esa esquina.
Detené todos los relojes.
Retrasá el momento de la cita.
Callate los halagos.
Y quedate pensando que quizás ...
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Noche de ronda
Me maquillo, me rizo el pelo, me pongo aquel vestido que hace siglos tengo guardado para las ocasiones especiales que nunca llegan, me subo a los tacos agujas. Me dirijo a aquel bar, me siento en la barra, me invento un nombre, una dirección, una edad, una historia. Te escucho con atención, finjo creer tu historia, pongo cara de asombro y te cuento mi cuento, seria y convincente. Bailamos, bebemos, tocamos, besamos, amamos por un rato, intercambiamos nuestros falsos teléfonos y la promesa falsa de volvernos a ver.
Y huimos, antes que la carroza se vuelva calabaza.
Y huimos, antes que la carroza se vuelva calabaza.
martes, 11 de mayo de 2010
Eva
Ella mordió la manzana sin quitarle la piel.
Fueron primero pequeños mordiscones,
después dentelladas salvajes.
La serpiente esperaba agazapada
que llegara el momento.
Pero pasaba Adán,
ese hombrecito insignificante,
desnudo,
incompleto
- se rumoreaba en Edén que le faltaba una costilla -
y Eva descargó en él toda su lascivia.
Fueron primero pequeños mordiscones,
después dentelladas salvajes.
La serpiente esperaba agazapada
que llegara el momento.
Pero pasaba Adán,
ese hombrecito insignificante,
desnudo,
incompleto
- se rumoreaba en Edén que le faltaba una costilla -
y Eva descargó en él toda su lascivia.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Desamor pasado
Domingo de lluvia y frío.
Los mensajes de L no dejan de llegar.
No es poco, pero estando a casi 300 kilómetros no bastan.
Cerca (siempre cerca) está P.
No es mucho, pero estando a centímetros sobra.
J se pregunta si la quiere.
¿Importa?
P se desnuda frente a J, feliz por ganarle la batalla a L.
Ella es mejor, por eso él la elige.
¿Por eso él la elige?
Bueno, que se apure que T la espera en su casa.
Mañana podrá pedirle a J que le adelante la cuota alimentaria.
Podría pedirle además que pase por su departamento a arreglar ese enchufe. T nunca se dio maña con la electricidad.
P se viste y se va, despidiéndose con un beso rápido.
J se queda solo.
Se acerca a la mesa y ve que hay dos mensajes sin contestar en el celular.
Son de L.
"Yo te amo más. Te extraño, bonita" - escribe mecánicamente.
Los mensajes de L no dejan de llegar.
No es poco, pero estando a casi 300 kilómetros no bastan.
Cerca (siempre cerca) está P.
No es mucho, pero estando a centímetros sobra.
J se pregunta si la quiere.
¿Importa?
P se desnuda frente a J, feliz por ganarle la batalla a L.
Ella es mejor, por eso él la elige.
¿Por eso él la elige?
Bueno, que se apure que T la espera en su casa.
Mañana podrá pedirle a J que le adelante la cuota alimentaria.
Podría pedirle además que pase por su departamento a arreglar ese enchufe. T nunca se dio maña con la electricidad.
P se viste y se va, despidiéndose con un beso rápido.
J se queda solo.
Se acerca a la mesa y ve que hay dos mensajes sin contestar en el celular.
Son de L.
"Yo te amo más. Te extraño, bonita" - escribe mecánicamente.
martes, 15 de septiembre de 2009
Amor pasado
Te fuiste hace unos meses.
Era verano.
Pusiste mucho cuidado en no olvidarte nada; revisaste varias veces los cajones, el botiquín del baño, la alacena. No quedó ni tu ropa, ni tus zapatos, ni tus libros, ni siquiera tu olor.
Después de algunos días y sin que lo buscara lo encontré en un rincón del dormitorio acurrucado: habías dejado tu amor abandonado.
Para serte sincera me conmovió el pobrecito. Lo alimenté con un par de recuerdos que tenía almacenados y lo dejé dormir en el hueco que habías dejado en la almohada. Algunas noches me hacía compañía mientras escuchabamos tu música favorita.
Un par de veces pensé en llamarte para que vinieras a buscarlo.
En serio ... lo lamento, creeme.
Pero llegaste tarde.
Se murió de frío cuando llegó el invierno.
Era verano.
Pusiste mucho cuidado en no olvidarte nada; revisaste varias veces los cajones, el botiquín del baño, la alacena. No quedó ni tu ropa, ni tus zapatos, ni tus libros, ni siquiera tu olor.
Después de algunos días y sin que lo buscara lo encontré en un rincón del dormitorio acurrucado: habías dejado tu amor abandonado.
Para serte sincera me conmovió el pobrecito. Lo alimenté con un par de recuerdos que tenía almacenados y lo dejé dormir en el hueco que habías dejado en la almohada. Algunas noches me hacía compañía mientras escuchabamos tu música favorita.
Un par de veces pensé en llamarte para que vinieras a buscarlo.
En serio ... lo lamento, creeme.
Pero llegaste tarde.
Se murió de frío cuando llegó el invierno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)